Mi?rcoles, 24 de agosto de 2011

Hola, me llamo Francisco Lirola Villegas, y soy el que, no hace mucho, escribió un artículo sobre vuestra ciudad que ha herido y molestado a mucha gente. Viendo que el asunto se ha ido de las manos, me gustaría disculparme y aclarar algunas cosas.

Primero os pido perdón a todos. Soy consciente de que muchos de mis comentarios fueron bordes y exagerados sin ningún motivo ni gracia; pero tampoco era mi intención provocar semejante polémica, ni herir a nadie. Tampoco escribí aquello con maldad ni nada por el estilo. Ni la dirección de Daliito o del Instituto de Dalías tiene nada que ver con su contenido, ni pueden ser culpables por publicarme sin censura alguna.

Mis motivos son otros como explico mas abajo, pero no he sabido expresarme bien, y por ello se ha llegado a este malentendido.

Me gustaría empezar mi explicación con un poco de historia: no hace tantos años, Berja (como Dalías) era una de las ciudades más importantes de la provincia, hasta el punto que llegó a competir con Almería por ser la capital de la provincia. Aquellos años ya quedaron atrás y pueblos como Berja o Dalías le cedieron el testigo a otros más jóvenes que lo han cogido con fuerza. Pero Berja sigue siendo grande y en muchos aspectos: siento una gran admiración por el Centro Virgitano de Estudios Históricos, a cuyos miembros (como Valeriano Sánchez, o Lorenzo Cara Barrionuevo, por citar a algunos) he tenido el placer de escuchar en la jornadas de patrimonio histórico en Dalías. Este mismo colectivo se encarga de escribir y editar la que para mi es la publicación sobre historia almeriense más importante, la revista Farua (cuyo último número salió no hace mucho). También el I.E.S Sierra de Gádor cuenta con docentes de prestigio no solo provincial, también autonómico. Y además contáis con varios restos de gran valor arqueológico como es la zona de Villavieja.
Tras esta pequeña introducción, podréis pensar que estoy haciendo la pelota para que me perdonéis. Ni mucho menos. Os escribo esto para que conozcáis la cara de Berja que me gusta: la de la cultura y el deseo de prosperar. Cuando yo escribí mi anterior artículo, lo hice sobre otra parte que no me gusta y que está presente en todos y cada uno de los pueblos de España. Berja ha sido el escenario en el que he desarrollado de forma equivocada y desafortunada una crítica social que podría hacerse en cualquier pueblo de nuestro país. Cuando escribí aquellas desafortunadas líneas (de las cuales ahora me arrepiento) pensé que aprenderíamos una lección que nos ayudara a salir adelante en estos tiempos. Intenté “picar” a mis compañeros y compañeras, por decirlo de alguna manera, para que me “dejarais por mentiroso”. Obviamente, el experimento me ha salido mal, pero ahora tengo la oportunidad de redimirme y explicarme y agradezco vuestra atención.

Por mi parte, no volveré a usar este método que me ha demostrado, no solo ser completamente infructuoso, sino que además provoca un efecto totalmente contrario al deseado. Tampoco volveré a hablar mal de la gente de la ciudad que sea, y mucho menos como he hecho utilizando el nombre de Berja: exagerando y generalizando sin piedad.

Vuelvo a decir, que lamento mucho lo sucedido y haber dañado a tanta gente con mis palabras. Espero que tras leer esto me comprendáis mejor y seáis capaces de perdonar a un simple adolescente bocazas.

Pero de verdad, lo que más deseo, es que después de leer esto tengamos la fuerza para mejorar, el objetivo original de mi escrito, solicitando una vez mas vuestro perdón por tan desafortunado escrito, por el que desde aquí doy la cara, y del que mil y una vez, me arrepiento.

Un cordial saludo.

Francisco Lirola Villegas


Publicado por daliito @ 1:04
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