Mi?rcoles, 30 de mayo de 2007
Apoyado en la baranda,
el mundo que est? detr?s
en el agua se me aclara,
y lo busco
en el agua, con los ojos,
con el alma, por el agua.
La monta?a, cuerpo en rosa
desnuda, dura de siglos,
se me enternece en lo verde
l?quido, rompe cadenas,
se escapa,
dejando atr?s su esqueleto,
ella fluyente, en el agua.
Los troncos rectos del ?rbol
entregan
su rectitud, ya cansada,
a las curvas tentaciones
de su reflejo en las ondas.
Y a las ramas, en enero,
-rebrillos de sol y espuma-,
les hacen hojas de agua.
Porque en el alma del r?o
no hay inviernos:
de su fondo le florecen
cada ma?ana, a la orilla
tiernas primaveras blandas.
Los vastos fondos del tiempo,
de las distancias, se alisan
y se olvidan de su drama:
separar.
Todo se junta y se aplana.
El cielo m?s alto vive
confundido con la yerba,
como en el amor remoto
mira en el agua, a su alcance,
imagen, voz, fabulosas
presencias de lo que ama.
Las ?rdenes terrenales
su filo embotan en ondas,
se olvidan de que nos mandan;
podemos, libres querer
lo querido, por el agua.
Oscilan los imposibles,
tan tr?mulos como ca?as
en la orilla, y a la rosa
y a la vida se le pierden
espinas que se clavaban.
De recta que va, de alegre,
el agua hacia su destino,
el terror de lo futuro
en su ejemplo se desarma:
si ella llega, llegaremos,
ella, nosotros, los dos,
al gran t?rmino del ansia.
Lo dif?cil en la tierra,
por la tierra,
triunfa gozoso en el agua.
Y mientras se est?n negando
-no constante, terrenal-
besos, auroras, ma?anas,
aqu? sobre el suelo firme,
el r?o seguro canta
los imposibles posibles,
de onda en onda, las promesas
de las dichas desatadas.
Todo lo niega la tierra,
pero todo se me da
en el agua, por el agua.
( De Raz?n de amor.)
Publicado por daliito @ 8:30
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